No voy a decir que nos robaron el partido.Tampoco voy a echarle la culpa a Maradona por su escasa experiencia como DT.
No voy a decir que el arbitro fue comprado (aunque parecía que tenía pegada las tarjetas al bolsillo)
No voy a decir que Messi no se destapó, ni que Hiuain jugó mal, ni que Otamendí tuvo un mal día.
No voy a criticar la falta de cambios a tiempo.
No voy a hablar del sabor amargo en la boca de los jugadores que no pudieron pisar el verde pasto de las canchas sudafricanas.
No voy a decir que falto huevo, garra, ni nada por el estilo.
No le voy a echar la culpa al pulpo (aunque me lo comería en una paella al muy puto) ni a Mick Jagger.
Me da pena que nos hayamos quedado con gusto a poco.
Teníamos, y tenemos, un equipo que daba para mucho más.
Me dio mucha congoja ver a nuestro equipo albiceleste llorar de impotencia.
Pero lo que más bronca me dio, fue el hecho de no haberles echo tragar ese ego de mierda que tienen los jugadores Alemanes.
Me molesta el verdugueo, la soberbia.
Me rompe las pelotas que ahora, todos los periodistas deportivos, que hasta hace menos de una semana, usaba la escarapela orgullosos, hablaban maravillas de estos pibes, gritaban todos los goles a viva voz, ahora defenestran a los 11 que pisaron la cancha.
Porque resulta que todos SABÍAN que íbamos a perder contra los superb deutschen.
Ninguno podrá sobrevivir los archivos, manga de inútiles vendidos!
Me infla los ovarios la hipocresía con la que se manejan, loco!
A pesar de habernos quedado en el camino.
Que nos quedamos con hambre de gol y sed de victoria.
Todavía con la camiseta puesta y bien orgullosa digo:

